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Oso pardo cantábrico (Ursus arctos pyrenaicus)

El oso pardo cantábrico (Ursus arctos pyrenaicus) es una de las poblaciones más emblemáticas de la fauna de la Cordillera Cantábrica. Se trata de un gran mamífero omnívoro, de cuerpo robusto, cabeza grande y potente musculatura, adaptado a moverse por terrenos montañosos con bosques y matorrales. Su pelaje suele ser pardo con variaciones de tono y puede presentar una mancha más clara en el cuello en algunos individuos. Aunque es capaz de depredar, su dieta en la región es mayoritariamente vegetal y muy estacional: consume frutos (hayas, robles, castaños), bayas, brotes, raíces y hierbas, además de insectos (como hormigas) y carroña; ocasionalmente puede capturar pequeños vertebrados. Es una especie discreta y generalmente evita el contacto humano, con actividad variable según la época del año y la disponibilidad de alimento. La conservación del oso en Cantabria, Asturias, León y Palencia ha mejorado en las últimas décadas gracias a protección legal, reducción de furtivismo y recuperación del hábitat, aunque sigue siendo vulnerable a la fragmentación, molestias y atropellos.

Datos curiosos
Reproducción
El celo suele ocurrir en primavera‑verano. Tras la fecundación, la implantación embrionaria es diferida y la gestación efectiva culmina con el parto en la osera durante el invierno. Nacen normalmente 1–2 crías (a veces 3), muy pequeñas y dependientes. Permanecen con la madre más de un año, aprendiendo a alimentarse y desplazarse, y la hembra suele espaciar las camadas (cada 2–3 años) en función de recursos y éxito reproductor.