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Sapo común (Bufo bufo)

El sapo común (Bufo bufo) es un anfibio robusto y de aspecto inconfundible, ampliamente distribuido en Europa y conocido por su piel verrugosa y coloración parda o grisácea, que le proporciona un excelente camuflaje entre la hojarasca y el suelo. Sus ojos prominentes con pupila horizontal y glándulas parotoideas detrás de la cabeza son rasgos característicos. Es principalmente terrestre y de hábitos crepusculares o nocturnos, desplazándose con movimientos lentos y cortos saltos. Durante el día suele permanecer oculto bajo piedras, troncos o en madrigueras, saliendo al anochecer para alimentarse de invertebrados como insectos, lombrices y babosas. Su presencia es fundamental en los ecosistemas, ya que ayuda a controlar poblaciones de plagas y sirve de alimento a numerosos depredadores.

Datos curiosos
Reproducción
La reproducción del sapo común está estrechamente ligada a la llegada de la primavera y las lluvias, que estimulan a los adultos a desplazarse en masa hacia charcas, lagunas y otros cuerpos de agua, incluso temporales. Durante el cortejo, los machos emiten llamados y se aferran a las hembras en un amplexo nupcial, a menudo formando agrupaciones numerosas en los lugares de puesta. La hembra deposita largas cintas de huevos en el agua, que quedan adheridas a la vegetación sumergida o flotante. Tras la eclosión, los renacuajos se desarrollan en el medio acuático, alimentándose de materia orgánica y algas, y experimentan una metamorfosis gradual hasta convertirse en sapos juveniles plenamente terrestres. El éxito reproductor depende en gran medida de la disponibilidad y duración de las charcas, ya que los renacuajos necesitan varias semanas para completar su desarrollo antes de que el agua desaparezca.