Gato montés (Felis silvestris)

El gato montés (Felis silvestris) es un pequeño felino salvaje, considerado el antecesor de los gatos domésticos. Su aspecto es robusto y musculoso, con un pelaje denso de color pardo grisáceo atigrado, más claro en el vientre, y una característica cola gruesa y ancha, rematada en punta negra y con varias franjas oscuras. Se distingue de los gatos domésticos asilvestrados por su constitución más fuerte y su cola más espesa y roma. Es un animal solitario, esquivo y de hábitos principalmente nocturnos, lo que dificulta su observación en la naturaleza. Su comportamiento arisco y territorial le permite sobrevivir en ambientes poco alterados y alejados de la presencia humana.

Datos curiosos
Reproducción
La reproducción del gato montés suele comenzar con el celo en los meses de febrero y marzo, cuando los machos buscan activamente a las hembras y pueden producirse encuentros entre varios individuos. Tras el apareamiento, la gestación dura entre 63 y 69 días, y la hembra da a luz una sola camada anual, normalmente en abril o mayo. El parto tiene lugar en lugares protegidos como grietas de rocas, madrigueras abandonadas o huecos de árboles, donde nacen entre uno y ocho cachorros, aunque lo habitual son tres o cuatro. Las crías nacen ciegas y dependen completamente de la madre durante las primeras semanas; abren los ojos a los diez o doce días y comienzan a independizarse a los tres o cuatro meses, aunque siguen aprendiendo a cazar junto a la madre durante un tiempo. La madurez sexual se alcanza alrededor de los diez meses de edad.