Lince ibérico (Lynx pardinus)
El lince ibérico (Lynx pardinus) es un felino de tamaño mediano endémico de la península ibérica, reconocido por su aspecto elegante y su pelaje moteado que varía entre tonos pardos y grisáceos. Destacan sus largas patas, cola corta rematada en una borla negra y orejas puntiagudas con pinceles de pelos negros, además de las patillas prominentes en las mejillas. Es un cazador ágil y sigiloso, adaptado a la vida solitaria y territorial, y su presencia es símbolo de los ecosistemas mediterráneos bien conservados. El lince ibérico ha sido objeto de intensos programas de conservación debido a su situación de vulnerabilidad, tras haber estado al borde de la extinción a principios del siglo XXI.
Datos curiosos
Reproducción
La época reproductora del lince ibérico comienza entre finales de diciembre y mediados de febrero, cuando los individuos, habitualmente solitarios, forman parejas temporales. Eligen lugares bien protegidos, como roquedos o árboles huecos, para instalar la madriguera donde tendrá lugar el parto. La gestación dura entre 65 y 72 días, por lo que los nacimientos se producen entre marzo y abril. Las camadas suelen estar formadas por una a cuatro crías, siendo lo más habitual dos cachorros. A las cuatro semanas, la madre traslada a los pequeños a una nueva madriguera y, a los dos meses, los cachorros ya pueden acompañarla en las cacerías. Los jóvenes se independizan entre los siete y doce meses, aunque pueden permanecer en el territorio natal hasta que la madre vuelve a entrar en celo.