Abejaruco europeo (Merops apiaster)

El abejaruco europeo (Merops apiaster) es una de las aves más vistosas y reconocibles de Europa, gracias a su espectacular plumaje multicolor y su silueta estilizada. Esta especie destaca por su pico largo y curvado, perfectamente adaptado para capturar insectos en pleno vuelo, especialmente abejas y avispas. Suele verse en grupos, volando de manera ágil y emitiendo un característico reclamo agudo y repetido. En la península ibérica, es un visitante estival: llega en primavera para criar y abandona el territorio a finales de verano, migrando hacia África. Su presencia está asociada a paisajes abiertos y soleados, donde resulta fácil de observar por su comportamiento activo y gregario.

Datos curiosos
Reproducción
La reproducción del abejaruco europeo comienza tras su llegada a las zonas de cría en primavera, normalmente en abril. El cortejo es muy llamativo: el macho suele ofrecer presas a la hembra como parte del ritual previo al apareamiento. Esta especie nidifica en colonias, excavando galerías de entre 50 y 200 cm de longitud en taludes o paredes arenosas, que terminan en una cámara donde depositan los huevos. La puesta, que suele realizarse en mayo, consta de unos 6 a 7 huevos y ambos adultos se encargan de la incubación. Los pollos nacen en junio y, en ocasiones, otros individuos del grupo, a menudo subadultos, colaboran en la alimentación de los jóvenes. Al finalizar el verano, los abejarucos europeos migran hacia África para pasar el invierno.
Plumas y morfología
El plumaje del abejaruco europeo es especialmente llamativo y colorido. El dorso muestra tonos rojizos, amarillos y verdosos, mientras que las partes inferiores combinan verdes y azules intensos. La garganta es de un amarillo vivo, enmarcada por un antifaz negro muy marcado y una línea oscura que la delimita, y el iris es de color rojizo. Esta combinación de colores y contrastes lo convierte en una de las aves más fáciles de identificar en el campo.
Dimorfismo sexual
El dimorfismo sexual en el abejaruco europeo es muy poco evidente, ya que machos y hembras presentan un aspecto muy similar en cuanto a coloración y tamaño. Las diferencias son sutiles y difíciles de apreciar a simple vista. Los juveniles, en cambio, muestran colores más apagados y verdosos, un iris más parduzco y el negro de la garganta menos definido.